Home » Actividades » Recurso de casación » Seminario sobre la Justicia Administrativa » Motivación de las resoluciones de inadmisión en la nueva casación contenciosa (II): grados de motivación en las providencias de inadmisión

Motivación de las resoluciones de inadmisión en la nueva casación contenciosa (II): grados de motivación en las providencias de inadmisión

En mi anterior post en este blog me referí a la conformidad constitucional abstracta del régimen de motivación de las providencias de inadmisión casacional en el nuevo art. 90.4 LJCA. Decía entonces que, en abstracto, la previsión legal de motivación suficiente mediante la simple referencia a una de las cuatro letras del art. 90.4 LJCA es conforme con el art. 24.1 CE. Pero también anunciaba en aquel post que esta conclusión general no es contraria a que, en concretos recursos de casación, la motivación debida deba ser algo más elaborada. Esto es lo que se argumenta en las siguientes líneas.

La conformidad constitucional abstracta del art. 90.4 LJCA, en la medida en que permite basar la motivación de la providencia de inadmisión en la referencia a la falta de “interés casacional objetivo”, nada dice aún de los posibles grados o niveles de motivación por los que puede optar la Sala Tercera. El art. 90.4 LJCA impone que la providencia de inadmisión indique si tal inadmisión se debe a un defecto procesal o a la “carencia de interés casacional objetivo”. Pero no dice con precisión la ley en qué consiste la “indicación” de la falta de interés casacional. Esto es, si basta con la simple referencia al art. 90.4 d) LJCA, o si es necesario algún dato o razonamiento adicional, que explique por qué en el caso concreto no se da el interés casacional alegado por el recurrente. En este sentido, la LJCA ha remitido a la Sección Primera de la Sala Tercera, encargada de la admisión de los recursos, un amplio ámbito de opción sobre el grado de motivación de cada caso o grupo de casos. En esto la LJCA es coherente con la jurisprudencia constitucional, que insistentemente viene señalando que el alcance del deber de motivación depende muy directamente de las peculiaridades de cada caso. Cabe, según esto, que la Sección de Admisión de la Sala Tercera opte, dentro del marco que le permite el art. 90.4 LJCA por una motivación más o menos extensa o pormenorizada.

a) Cabe, en primer lugar, que la providencia de inadmisión se limite a señalar que el recurso carece de interés casacional objetivo, sin más precisiones que la simple cita del art. 90.4 d) LJCA. Por ejemplo, con un enunciado tan simple como: “interpuesto el recurso en tiempo y forma, no se aprecia en él un interés objetivo suficiente que, conforme al art. 90.4 d) LJCA, justifique la tramitación del proceso casacional que se pretende”.

b) También cabe que la providencia de inadmisión, más allá de mencionar la falta de “interés casacional objetivo” expresamente ofrezca razones concretas de por qué el recurso carece de dicho interés casacional objetivo. Cabe, en primer lugar, que la providencia de inadmisión simplemente mencione que no se da la concreta “circunstancia” de admisión pretendida por el recurso (de entre las enunciadas en el art. 88.2 LJCA). Por ejemplo, ante un recurso de casación basado en la infracción de la doctrina del Tribunal Constitucional, la providencia de inadmisión podría motivar que: “en el recurso no concurre la circunstancia de admisión prevista en el art. 88.2 e) LJCA (interpretación errónea de la doctrina constitucional)”.

b) Y cabe, también, que en la motivación de la inadmisión se añada algún argumento adicional y detallado. Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo anterior, cabe que la inadmisión basada en que no hay infracción jurisprudencial atendible, se complete con la referencia a que “a la vista de lo declarado en la SSTC (…), no se aprecia la aplicación errónea de la doctrina constitucional”.

Cualquiera de los tres grados de motivación es, en principio, válido. En lo que se refiere al nivel mínimo de motivación -la nuda mención a la falta de interés casacional objetivo- contamos con la jurisprudencia favorable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en torno al 6.1 CEDH (derecho europeo a la tutela judicial). En efecto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que “no puede ir contra el Convenio el que una jurisdicción superior rechace un recurso limitándose a citar las disposiciones legales previstas en tal procedimiento, en tanto los problemas planteados por el recurso no revistan una trascendencia especial o si el recurso no tuviera suficientes visos de prosperar” (STEDH de 20 de enero de 2015, Arribas Antón). Se recoge en este enunciado el criterio previamente expresado por el TEDH en varias decisiones de inadmisión relativas a resoluciones de inadmisión de recursos de amparo por el Tribunal Constitucional alemán. Estos precedentes son relevantes si se tiene en cuenta el régimen de admisión parcialmente “objetivada” del recurso de amparo alemán, en el que la inadmisión por falta de relevancia constitucional del asunto se justifica únicamente con la mención del precepto de la BVerfGG que autoriza dicha inadmisión. A partir de lo dicho se puede concluir que la jurisprudencia del TEDH no impide una posible práctica de admisión, por parte de la Sala Tercera del Tribunal Supremo español, conforme a la cual la motivación de inadmisión de un recurso de casación consista, simplemente, en la mención del art. 90.4 d) LJCA y a que el recurso en cuestión no presenta interés casacional objetivo para su completa tramitación y resolución. A mi juicio, el criterio del TEDH también puede predicarse del art. 24.1 CE. Es admisible -al menos para casos sobre asuntos prima facie no principales o trascendentes- que la providencia de inadmisión se limite a invocar el art. 90.4 d) LJCA.

Con carácter general, la motivación idónea no será la mínima, mencionada más arriba. Sólo procederá en casos donde el hipotético interés casacional es claramente inexistente. Para los demás casos, la necesidad de que el derecho a la tutela judicial en el acceso a la casación (protegido de forma atenuada por el art. 24.1 CE) pueda ser objeto de alguna suerte de control –incluso mínimo- por el Tribunal Constitucional (art. 161.1 b) CE) exige un grado algo más elevado de motivación. A mi juicio, dado que toda resolución de inadmisión puede, en principio, ser objeto de un recurso de amparo (ante el Tribunal Constitucional), y dado que en dicho recurso el Tribunal ha de poder conocer sobre la posible infracción del art. 24.1 CE por aplicación “arbitraria, patentemente errónea o irrazonable” de una causa legal de admisión (como la del art. 90.4 d) LJCA), es preciso que la providencia de admisión del recurso de casación incluya alguna referencia concreta que permita al Tribunal Constitucional, precisamente, valorar tanto si un recurso de amparo contra la providencia de inadmisión tiene “especial trascendencia constitucional” (conforme al art. 50.1 b) LOTC), como si en el caso pudiera existir la lesión iusfundamental (del derecho de acceso al recurso de casación) que denuncia el recurrente en amparo (de acuerdo con el art. 49.1 LOTC). Este control constitucional es difícilmente aplicable si la providencia de admisión se limita a mencionar la falta de “interés casacional objetivo” del recurso. Pero resulta en cambio practicable -sin afectar al sistema de motivación dispuesto por el art. 90.4 d) LJCA- si la resolución al menos indica que no se da en el caso la “circunstancia” justificativa de la admisión (de las enunciadas en el art. 88.2 LJCA) que mencionaba el recurrente en su escrito de interposición casacional. Esta indicación, aunque sencilla, puede permitir al Tribunal Constitucional un juicio negativo de arbitrariedad, error patente o irrazonabilidad en la aplicación del art. 90.4 d) LJCA. El hipotético juicio de constitucionalidad (si es que el caso reviste “especial trascendencia constitucional”) habrá de referirse, lógicamente, a si el concreto argumento de inadmisión contencioso es, a la vista del caso, arbitrario, erróneo o irrazonable. Esto es, si la inadmisión casacional basada en la razón (o “circunstancia”) ofrecida por la Sección de Admisión resulta claramente desviada. En otros términos, no será tarea del Tribunal Constitucional valorar si en el caso hay “interés casacional objetivo”, sino únicamente si el argumento concreto justificativo de la inadmisión (la “circunstancia” del art. 88.2 LJCA que no concurre en el caso) resulta arbitrario, patentemente erróneo o irracional.

El grado idóneo de motivación no sólo tiene un límite constitucional mínimo. También tiene un límite legal máximo. No sería conforme con el art. 90.4 d) LJCA una motivación que conteste analíticamente a cada uno los argumentos de “interés casacional” contenidos en el recurso. A mi juicio, la ley ha optado con claridad por un sistema casacional que, para permitir que el Tribunal Supremo cumpla con la función constitucional que le asigna el art. 123 CE, decida con criterio de oportunidad sobre la admisión. Esta es la razón de que el art. 86.1 LJCA haya ampliado rotundamente el posible objeto del recurso. Y este propósito legal quedaría subvertido si la Sala Tercera, más allá de expresar la razón de su apreciación discrecional, optara por explicar por qué en el caso concreto no concurre ninguna de la razones de interés casacional que el recurrente enuncia en su escrito de interposición. En tal caso, la Sección Primera no estaría justificando su apreciación del interés casacional, sino justificando por qué no concurre el interés casacional sostenido por el recurrente, lo que es bien distinto. Esta última forma de motivación, aunque lícita conforme al art. 24.1 CE, sería contraria al art. 90.4 LJCA. Cuestión distinta es que el eventual exceso de motivación carezca de toda vía procesal para su corrección.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *